Voluntarios
Hay que recibir para dar
creció una niña en un ambiente
rodeada de cariño
lo que más  puede dar lo recibió ayer
once años tenía al salir de su terruño
pasaron los años y regresó
como voluntaria ayudar a la gente
de la tierra que la vio nacer

al llegar a Cisle, un poblado
donde ella creia a nadie conocer
de cuarenta y seis era la brigada
solo quinientos podían atender
un niño enfermo y limpio vio
lo miraba cada vez que pasaba
por la sala de espera, la mamá
pensaba, que lo atienda ella

un doctor lo pudo atender
a traducir y organizar ayudaba
en la mamá del niño fijó su mirada
treinta años la dejo de ver
exclamó, vos sos Aminta  
la que fuiste como mí nana
y me dio mucho cariño, soy Rebeca
las dos se abrazaron sin una palabra

el doctor se unió a tanta alegría
no entendía pero lo sentía
Dios ésta en toda acción buena
con éste relato de esa niña
que hoy es una  mujer, Rebeca
ese reencuentro con una mujer sencilla
ejemplo de amor al ver a tantos niños
adoptó uno entre tantos necesitados

aquel niño que vos mirabas ayer
con su mamá Aminta que no lo vio nacer
cuando leas ésta historía
de un niño, una nana y una voluntaria
en tu mejilla rodará una lágrima
gracias a la brigada médica
Trinity Episcopal Church, que cada día
dan lo que más tienen en su alma.


Marcos D. Rizo Rugama
Nicaragüense





                               
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