| Voluntarios |
| Hay que recibir para dar creció una niña en un ambiente rodeada de cariño lo que más puede dar lo recibió ayer once años tenía al salir de su terruño pasaron los años y regresó como voluntaria ayudar a la gente de la tierra que la vio nacer al llegar a Cisle, un poblado donde ella creia a nadie conocer de cuarenta y seis era la brigada solo quinientos podían atender un niño enfermo y limpio vio lo miraba cada vez que pasaba por la sala de espera, la mamá pensaba, que lo atienda ella un doctor lo pudo atender a traducir y organizar ayudaba en la mamá del niño fijó su mirada treinta años la dejo de ver exclamó, vos sos Aminta la que fuiste como mí nana y me dio mucho cariño, soy Rebeca las dos se abrazaron sin una palabra el doctor se unió a tanta alegría no entendía pero lo sentía Dios ésta en toda acción buena con éste relato de esa niña que hoy es una mujer, Rebeca ese reencuentro con una mujer sencilla ejemplo de amor al ver a tantos niños adoptó uno entre tantos necesitados aquel niño que vos mirabas ayer con su mamá Aminta que no lo vio nacer cuando leas ésta historía de un niño, una nana y una voluntaria en tu mejilla rodará una lágrima gracias a la brigada médica Trinity Episcopal Church, que cada día dan lo que más tienen en su alma. Marcos D. Rizo Rugama Nicaragüense |
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